domingo, 14 de marzo de 2010

Comentarios de la autora


"Manzana de oro en canastilla de plata; así es la palabra dicha a su tiempo"

Proverbio de SALOMÓN


Es una de mis frases célebre favoritas. Creo que las palabras tienen una enorme repercusión y transcendencia y por tanto son muy importantes. Donde, cuando, como y a quien se dicen. Con una palabra se puede iniciar o romper una relación, herir a un ser querido, hacer daño inúltimente, cerrar una puerta pero también es posible llegar lejos con las palabras, se puede mover montañas.

MUNDO VIRTUAL (relato)


A Félix siempre le tocaba escuchar los reproches de sus padres, quienes aprovechaban cualquier ocasión para echarle en cara las horas que dedicaba sentado delante del ordenador a “chatear” con propios más… extraños que propios, sin pestañear - ¿qué es lo que les cuentas? - ¿qué te dicen?.- mucho comunicarse así pero en las relaciones de tú a tú y en presencia física, cero coma cero. – Que nuestra juventud fue bien distinta a la suya, que existía ese “misterio” mitad romántico mitad empalagoso con lo que envolvíamos todo. A Félix no le agradaba esa incomprensiva actitud de la que era víctima con demasiada frecuencia. Esgrimía argumentos tan convincentes del tipo: - ninguna época es igual a otra, y que a él le estaba tocando vivir la virtual.
Pero su madre como todas las madres, temía que por su ingenuidad fuera víctima de algún engaño a través de ese mundo tan “extraño” como ella decía en el que estaba tan inmerso. Félix era muy enamoradizo y muy pronto tuvo que darle la razón a sus padres al dejarse llevar demasiado pronto por sus impulsos hacia una persona sin apenas saber nada de ella. En una de sus incursiones por el espacio cibernético, Félix comenzó una relación vía e-mail con una muchacha extranjera. Desde el primer momento que vió su foto sonriéndole en la pantalla, quedó prendado y sugestionado. Su afán diario se ceñía a intercambiar impresiones con Nailah, sus largas parrafadas chateando duraban un promedio de hora y media. Tenía su fotografía a tamaño poster en su habitación y cuando comprobó que le alcanzarían sus ahorros, se dispuso a volar para conocerla al otro lado del charco donde se suponía que ella le esperaba con los brazo abiertos y con los mismos propósitos que él.


Pero la vida nos da sorpresas que no esperamos y para Félix supuso un duro golpe, recorrer casi diez mil kilómetros para ver como su “novia” y casi prometida, estaba casada y con dos hijos. Que había sido un simple entretenimiento y un juguete para ella, una mujer celosa de su marido y con deseos de “vengarse” en secreto y de manera fácil de él. Le había facilitado muchos datos a Félix, escéptica de que se le fuera a ocurrir ir a su encuentro a pesar de la distancia. A él no le importó, no supuso un obstáculo porque se había enamorado de verdad pero el golpe fue demasiado duro para superarlo con prontitud. Félix ya de vuelta a su casa quedó sumido en una especie de “letargo” espiritual, no conseguía quitársela de la cabeza, su corazón seguía latiendo por ella pero guardaba rencor dentro de sí. Era incapaz de rehacer su vida como cualquier chico de su edad, saliendo y divirtiéndose; desconfiaba de los demás y sobre todo de las mujeres, por eso era objeto de comentarios sarcásticos hacia su persona porque nadie podía creer que se hundiera, que llegara a un estado depresivo tan profundo por alguien que no lo merecía.
- Pero tío ¿qué haces metido en casa comiéndote el “tarro? Sal y diviértete por ahí, lo que sobran son chicas que puedan llegar a gustarte, ¡a quién se le ocurre encapricharse de ese modo por alguien que te la juega tan vilmente!- le decían sus amigos
- Hijo por favor, tienes que reponerte, ya te lo decíamos todos, esa chica no te convenía, no la conocías de nada, ¿qué importa que te gustara su foto y su modo de expresarse por ese método moderno que tenéis ahora de comunicaros? ¡oh Dios mío no lo entiendo! Si te dejas llevar por la nostalgia y la decepción cada día te va a costar más, salir al mundo y vivir tu vida, Félix, por favor, recapacita, tus padres queremos lo mejor para ti. – le repetía su madre.
Félix continuó en esa línea durante mucho tiempo, sumido en la tristeza y el aislamiento.
Pero la vida tiene su modo de recompensarnos casi siempre, detrás de alegría hay una pena y detrás de un sufrimiento o un bache existe una luz que nos lleva a otra dimensión, a veces a la satisfacción otras a la recompensa por nuestro esfuerzo o por nuestra búsqueda. Félix siempre había buscado algo, ni él mismo sabía que era, pero perseguía incesantemente lo que no tenía, lo que le faltaba. Y aún después de los golpes recibidos sabía que encontraría piezas del puzzle que deseaba completar.
Siguió con su vida, como le decían los amigos: “Tienes que pasar página”, “olvidar a esa mujer”, hay tantas cosas en la vida que pueden ocupar nuestra mente sin más… sin complicarnos, sin obsesionarnos por algo que no está a nuestro alcance. Félix se repetía esto una y otra vez como si quisiera grabarlo a fuego, pero aún después de la experiencia vivida con Nailah, volvió a sucumbir en la tentación de correr a su encuentro cuando ella le escribió diciéndole que sentía lo ocurrido y no podía olvidarle.
Félix se dejó llevar y albergando la esperanza de verla de nuevo, le siguió el juego de escribirle vía e-mail y contarle sus cosas a Nailah . Una vez más, haciendo caso omiso a todos los consejos Félix se sintió ilusionado con una mujer que no le correspondía y que a tenor de su actitud lo único que deseaba era pasar el rato.

De repente dejó de comunicarse con él, no respondía a sus correos, Félix pensó en coger de nuevo un avión e ir a su encuentro, su familia y amigos se lo desaconsejaron y contra todo pronóstico escuchó las recomendaciones que le daban. Pero cayó en una depresión, no quería salir ni ver a nadie, sus ilusiones se vieron truncadas y nada le motivaba. Decidió acudir a la consulta de un psicólogo. Pasaron cinco meses y un buen día, sin más determinó por él mismo que no podía seguir así, que debía cambiar su propia forma de ver la vida, de afrontar las cosas, que todo aquello era absurdo y que no conducía a nada.
Dejó de asistir a las sesiones clínicas, no siguió con el tratamiento y se dijo a sí mismo que era muy capaz de romper con su pasado y empezar una nueva vida, que la solución estaba en su mano y en la de nadie más.
Llevaba meses sin chatear y sin tocar el ordenador y de pronto se le ocurrió otra idea diferente. Un modo de usar el ordenador a otros niveles. No para buscar pareja sino para buscar otras cosas de interés.
Y lo inesperado y sorprendente llegó de la mano de ese mundo global etéreo y sugerente que tanto puede atraer pero también engañar y con el que Félix se sentía tan a gusto a pesar de las decepciones. Era una mañana del mes de junio de amaneceres brillantes y días interminables. Nuestro “héroe virtual” guardaba celosamente en su pequeño gran universo de juventud donde todo parece estar muy claro y a la vez muy confuso, el sueño de darle a su padre la gran alegría de encontrar al hermano que hacía treinta años que no veía. Un hermano que por circunstancias familiares el destino le arrebató y ahora recuperaba gracias a la búsqueda incansable de Félix.
Su tío apareció “en la red”, como caído del cielo, se encontraba residiendo en León cuando Félix dio milagrosamente con su paradero de modo casual por Internet. Le hizo saber que era muy feliz en León, una tierra que para desconocimiento de Félix y de sus padres era la tierra que vió nacer a algunos antepasados de la familia paterna de Félix y de la que según le dijo vía e-mail era fantástica, el típico lugar del que no te puedes desprender fácilmente, que una vez que lo conoces no te quieres marchar o que cuando lo haces, estás deseando volver. Le dijo que tenía infinidad de cosas que contarle de León y de las raíces familiares y que le invitaba a visitarle cuando quisiera. Félix anhelaba darle la noticia a sus padres, porque al fin su mundo virtual le estaba dando muy buenos frutos.
El encuentro tan emotivo como impactante vino a demostrar que todos merecemos un voto de confianza y que todas las épocas tienen su encanto y su importancia. Félix además de divertirse con algo que está de moda y que le gustaba, halló la manera de sacarle partido a un sistema que marcó un “antes y un después” en nuestras vidas. Porque encontrar a un hermano del que desconoces el paradero, no ocurre todos los días.


viernes, 12 de marzo de 2010

ENTRE LOS MEJORES REGALOS: UN LIBRO


Se dice que se edita mucho, se compran bastantes libros y que en realidad se lee poco. Lo cierto es que esto último es lo que más se acerca a la verdad, desde mi punto de vista. ¿Qué los ordenadores, Internet y la lectura electrónica van a sustituir a la letra impresa en papel? Sería una catástrofe y no quiero ser catastrofista.
Hay que leer continuamente para vivir mejor. Leer durante toda la vida. Empaparse de conocimientos, de noticias, de poesía y de prosa, de didáctica y de lectura de evasión, de toda clase de obras, todas son distintas aunque se parezcan entre sí, todas aportan algo nuevo e importante, todas tienen su parte de valor, de mérito, de esfuerzo y de interés personal.
Llevar un libro a donde quiera que se vaya es uno de los mejores consejos que se le puede dar a alguien que desee superarse y estar informado. Hace poco le leído que John Adams (presidente de Estados Unidos de 1797 a 1801) inducía a su hijo a llevar siempre una antología de poemas: “Nunca estarás solo con un poeta en el bolsillo”, decía. Y es verdad. La lectura es una compañera incondicional, que nunca abandona y nunca defrauda. Al terminar de leer un libro, se siente uno mejor, más confortado y despierto. Hay para todos los gustos. Libros de enseñanza, de divulgación, de ensayo, de creación, de humor para pasar un rato divertido, de evasión, sobre la salud… Libros a través de los cuales se llega a viajar sin salir de casa, como hacia Julio Verne, un visionario en su tiempo que predijo en sus novelas lo que iba a suceder con el tiempo inspirado por todo lo que leía e imaginaba. Libros que han cambiado el curso de la historia, libros que perdurarán en el tiempo como lo han hecho hasta ahora. Libros que son pasajeros y no trascienden pero que también pueden resultar super interesantes, tanto que apetezca leer más de una vez para quedarse con el contenido y asimilarlo mejor y más profundamente.
Internet encierra un gran valor, se pueden conseguir muchas cosas a través de Internet de hecho ya está ocurriendo. Pero el soporte del libro es insustituible porque se puede llevar a cualquier sitio y casi no ocupa espacio; un libro es tan manejable que a veces cabe en un bolsillo como el teléfono móvil y tiene uno la sensación de llevar un porción de sabiduría de todos los tiempos a modo de trofeo o de joya. Gutemberg inventó la imprenta y fue un regalo que nos hizo a quienes la valoramos y por ende a todo el que se una a esta idea que jamás va a decepcionar a nadie y que siempre aportará: amor, riqueza y por supuesto salud porque el sentirse mejor por dentro se “nota por fuera” como decía un anuncio de televisión.
“El saber te hace libre” “La información es poder” y todo resume que el libro tiene que perdurar. Aunque hay que reconocer que también que Internet es un descubrimiento fantástico con innumerables ventajas que todos disfrutamos y de las que nos beneficiamos y cada día más.

jueves, 11 de marzo de 2010

LOS GRANDES CÓMICOS DEL MUNDO (artículo)


Me pregunto que sería de la Humanidad si no tuviéramos la facultad de reír. Dicen que el hombre es el único animal que la posee, que el resto de los seres vivos que pueblan el planeta carecen de ella y que esta es otra característica más que nos diferencia de ellos.
Es más difícil hacer reír que llorar y creo que los grandes cómicos que han existido en el mundo, merecen el reconocimiento que han tenido y que perdure su gran legado en el tiempo.
El otro día estuve dando un repaso por algunos de los que han destacado en el cine y que ya no están entre nosotros. Faltan ellos, pero nos han dejado sus obras. Como por ejemplo: Fortino Mario Alfonso Moreno Reyes, más conocido como CANTINFLAS.
(México). Un genio. Curiosamente nació un 12 de agosto al igual que otro genio como Maurice Chevalier (Francia) que vino al mundo un 12 de septiembre.
Otro fenómeno era Charles Chaplin (CHARLOT) que vió la luz un 16 de abril en Londres. Stan Laurel Y Oliver Hardy (Estados Unidos) (El Gordo y el Flaco) irrepetibles. Se da la casualidad de que Stan Laurel nació un 16 de junio al igual que otra estrella del cine y del humor como era Jerry Lewis que lo hizo un 16 de marzo. Los Hermanos Marx y tantos otros.
Parece como los días 12 y 16 estuvieran asociados a este tipo de acontecimientos. Lo que en verdad es de destacar que tanto los grandes cómicos que nos han dejado como los que permanecen por suerte entre nosotros alegrándonos la vida y los que están por venir, significan y dan mucho porque aportan luz y color y hacen que la vida se pueda ver de otra manera.

miércoles, 10 de marzo de 2010

COMENTARIOS DEL AUTOR


Los lugares que se deben visitar antes de morir: Siempre lo pensé. Hay muchísimos, infinidad de ellos. Si pudiera no quedaría ni un solo rincón del mundo sin visitar. Y al mismo tiempo que los conocía iría prestando mi ayuda por aquellos que la necesitaran. Pero es una utopía.

Aún así, uno de los que están en mi punto de mira es la PATAGONIA.

Y sobre ese increíble lugar estoy escribiendo una novela.

UNA AMISTAD SELLADA EN CORREOS. (relato, finalista del certamen de Relatos de Ediciones Cardeñoso, Año 2006)


Durante más de veinticinco años mantuve correspondencia con Janaina. Una amistad curiosa, original, diferente. Se inició a través de una revista donde se anunciaban direcciones de jóvenes de todo el mundo. Jóvenes que mostraban su deseo de relacionarse utilizando como medio: la pluma y el papel Yo era muy joven también.
Diecisiete maravillosos e inocentes abriles. Diecisiete años llenos de vitalidad, ilusiones y alegría de vivir. Elegí los que más me atrajeron y me dispuse a iniciar unas amistades basadas en la incertidumbre de la distancia y el inefable atractivo de la novedad y lo desconocido. Era una manera simpática de comunicarme. Algo innovador a aportar a mi círculo personal. Varias ciudades, varios países, diversas culturas y religiones se daban cita con un denominador común: la amistad. Éramos todos de una edad aproximada; compartíamos aficiones, ideas, impresiones, además de contarnos casi nuestra propia vida por carta. Era como escribir un diario y echarlo en el buzón en lugar de guardarlo celosamente. Intercambio de postales, sellos, monedas, calendarios de bolsillo y fotos. Todo un arsenal de colecciones para almacenar en el baúl del trastero. Ya que no podíamos vernos, nos hacíamos mutuamente un retrato-robot y un resumen de nuestros escasos y felices años anteriores.

Me llegué a enamorar de Vitorio, un italiano que me escribía desde Nápoles. Sus cartas, parecían testamentos. Era guapísimo, hablaba varios idiomas entre ellos el español claro. Al cabo de cuatro cartas mantenidas con él y un par de fotos, comentó que vendría a verme ese mismo verano. Era primavera cuando me lo dijo. Yo por supuesto no lo tomé en serio pero cual no sería mi sorpresa al regresar un día a casa de vuelta del instituto y encontrármelo en la puerta con dos maletas a ambos lados de su escultural porte y una sonrisa de oreja a oreja.
Abrió los brazos y me estrechó en ellos al tiempo que me alzaba en el aire como si fuera una muñeca. - ¡Cielos1 Eres más bonita de lo que yo imaginaba. – decía. Estuvo una semana conmigo. Se hospedó lo más cerca de mi casa, a unos dos kilómetros escasos y estuvimos saliendo juntos hasta el último día que permaneció en España. Cuando hubo partido yo no saabía si estaba decepcionada, confundida o verdaderamente en el fondo sentía algo por él. La correspondencia continuó a lo largo de los años posteriores a nuestro efímero y significativo encuentro. Lo cierto es que nunca le he olvidado pero no sé a ciencia cierta el motivo por el cual no logré apartarlo de mi mente. Transcurridos los mencionados dos años, me escribió la última carta que llegó a mis manos, donde me comunicaba su próximo enlace con una compañera de instituto a la que conocía desde hacía muchos años y que nunca imaginó, llegaría a representar un papel tan importante en su vida, como en verdad estaba sucediendo. Esa fue la explicación que me dio.


No sé si me alegré por él y su futura felicidad o si en el fondo de mi corazón sentí nostalgia y pena. Ni yo misma lo sé. Le contesté a vuelta de correo deseándole toda suerte de venturas y dicha y a partir de ahí nunca más volvimos a escribirnos.
Mi amistad con Janaina una venezolana con raíces españolas y parientes en diversos puntos de Sudamérica, fue lo más especial que podía pasarme Gracias a ella y a la amistad y apoyo que me brindó desde el otro lado del charco he podido superar más de un escollo en mi azarosa vida. Nunca nos hemos visto. Nuestras cartas han sido numerosas. Un promedio de quince al año. Janaina es la única superviviente de toda una larga lista de nombres masculinos y femeninos que decoraron mi habitación juvenil durante varios años, de cartas, posters y demás.
Janaina y yo fuimos las mejores confidentes, las mejores compañeras a más de ocho mil kilómetros de por medio.
“La amistad multiplica los goces y divide las penas”.
Era su frase favorita, es su frase favorita.

La ha puesto a veces de inicio y en ocasiones la ha colocado en medio de una frase o como broche de oro a una de sus innumerables cartas. Es nuestro símbolo, nuestra carta de presentación porque ahora la utilizó en ocasiones sin darme cuenta para expresar mis sentimientos con alguien a quien puedo hablarle en persona, aunque para ser totalmente sincera, por nadie siento tanta amistad como por Janaina, a pesar de la distancia. Nuestros caminos fueron muy distintos pero han tenido los dos un tinte de frustración. Una frustración cuyo marco viene a ser el mismo pero con distintos y diferentes ángulos. Janaina me confesó un día que no podía ser madre. Era su mayor ilusión, su más caro anhelo. Su marido no era el que había creído al principio. Su trabajo no resultó ser precisamente su válvula de escape, antes al contrario la sumergía más en su tristeza. Ríos de tinta para explicarme lo que había sido su destino. Deseaba cambiarlo, darle un giro de ciento ochenta grados a su vida y ni siquiera sabía como hacerlo.
En efecto, la mía había sido lo mismo pero a la inversa. Todavía me estoy preguntando la paradoja del asunto. Yo no me casé nunca porque no encontré a mi media naranja, mi cara mitad. Tal vez puse el listón muy alto y nadie fue capaz de saltarlo. Era una de mis mayores ilusiones, encontrar a alguien con quien compartirlo todo. Sin embargo, el destino quiso ironizar los matices de mi existencia, premiándome o castigándome con un hijo que no deseé en su momento. Ahora es casi el eje de mi vida. También lo es mi trabajo. Una labor que nunca imaginé llegaría a tener porque jamás tuve vocación para ello. Soy enfermera cuando mi sueño era ser azafata. Curo enfermos o al menos les presto mis servicios cuando en realidad nací aspirando a surcar los aires y familiarizarme con el pájaro de hierro tanto o más que con mi propia casa.
Desempeñar mi profesión anti-vocacional y cuidar a mi hijo fueron los dos detonantes que hicieron de mi mundo particular una mezcla de trauma, aceptación y posterior conformidad, dando finalmente paso a dos importantes e imprescindibles móviles sin los cuales quedaría vacía una vida que prometía salir por otros derroteros.
Janaina a su vez, desempeñaba el papel que ella había elegido: anestesista de un hospital. Ella se volcó para llegar a ser lo que era. Estudió firmemente durante varios años obteniendo notas insuperables que sirvieron de antesala para un empleo bien remunerado, bien considerado pero poco satisfactorio. Janaina me contaba que cada día que pasaba era como un granito de arena que conformaba la losa que se iba desplomando sobre su cabeza. Sus expectativas no se ajustaban a la realidad y su sufrimiento al ver como sus pacientes respondían favorable o desfavorablemente muchas veces era infinito.
No soportaba su trabajo, no soportaba ver como iban seres jóvenes por las ingratas enfermedades o por crueles accidentes. También los ancianos le inspiraban tristeza a pesar de lo avanzada que fuera su edad cuando se iban sin que nadie llorara por ellos en muchas ocasiones. El siguiente paso para ella era entrar en su casa y sentirse sola en compañía, - me siento sola y no lo estoy, el regreso a mi hogar no es más que una prolongación de la angustia que siento en el hospital entre mis enfermos sólo que con distinto matiz.-


Hace dos meses que no recibo carta de Janaina, ella me debe carta a mí. A saber lo que me contara en la venidera. Mi hijo dice que parece mentira que podamos contarnos tantas cosas y saber tanto la una de la otra, sin habernos visto nunca. Él no sería capaz de mantener una amistad de ese modo. Janaina, por su parte dice que he tenido mucha suerte al haber sido madre y que a nadie le expresaba sus más íntimos sentimientos, sus angustias y sus frustraciones como lo hacía con su querida amiga española.
Han pasado quince años más. Mi hijo se ha casado, Janaina ha quedado viuda y todavía el cartero que ya no es el mismo continúa dejando en mi buzón cartas de Venezuela. Yo vivo sola en mi barrio residencial con la única compañía de mis recuerdos, un setter-irlandés que llevo a pasear todos los domingos a la playa a las visitas esporádicas de mi hijo y su mujer.
Estoy a punto de jubilarme y el balance de mi vida oscila entre lo positivo y negativo, la frustración y la alegría, el amor y el resentimiento.
Voy a coger la correspondencia. Una carta de Janaina. La abro… Leo entre líneas ante la impaciencia de saber lo que me contara después, de una pausa de tres meses.


- Me voy para España. Voy a conocerte y continuar nuestra amistad sin el charco de por medio. Tenemos mucho que contarnos. Además siempre he deseado visitar España. Al fin y al cabo tengo ahí mis raíces. Llego el miércoles a las cinco de la tarde hora española. Espero verte en el aeropuerto, “querida hermana”.

martes, 9 de marzo de 2010

DEDICADO A TI (relato corto) de la obra: "RELATOS TRASLÚCIDOS"

Cuando yo era una niña soñaba con ser artista; en la música, el arte y hasta incluso el cine centraba todas mis aspiraciones. A pesar de mi marcada e insuperable timidez, era tanta mi vocación por todo lo relacionado con estos temas que si hubiera tenido la ocasión de subirme a un escenario para sacar lo mejor de mí misma, me habría olvidado de que un día llegué a tartamudear a la hora de hablar con un desconocido. Pero nos hacemos mayores y si no hemos podido llevar a acabo nada de lo soñado, volcamos en nuestros hijos toda nuestra fuerza creadora, un poder inusitado que deseamos transmitirles para que lleguen a obtener aquello que nosotros no hemos conseguido Y no solo que lo logren , si no que sean los mejores y alcancen la cumbre del éxito.
Y todo este empeño se afianza y agranda cuando solo tenemos un hijo. Él o ella pasa a ser como un “espejo ustorio” donde se concentra toda la energía.
Mi hijo Carlos había heredado mis aficiones artísticas pero siendo un estudiante de arquitectura y por miedo a que su carrera se viera en peligro, yo prefería que se dedicara a ella “en cuerpo y alma” Es lo que siempre le inculcamos su padre y yo pero sobre todo yo (he de reconocerlo)
El motivo en el fondo tal vez era que yo que no había conseguido satisfacer mis ilusiones artísticas y temía que a él le ocurriera lo mismo y se sintiera frustrado. He de admitir que aún así me hubiera encantado verle triunfar en algo así pero tenía miedo que lo perdiera todo por apostar demasiado.
Ayer entró en el salón y cual no sería mi sorpresa cuando me dijo:
- Mamá, este verano voy a interpretar una de mis composiciones musicales en el “Teatro Emporio”. Está dedicado a ti. Si quieres puedes cantar a dúo conmigo. Si aceptas habrá que empezar a ensayar.
 
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